"En la historia de la educación en España, la Administración pública ha desarrollado escasos planes de formación en investigación educativa. Así, en 1989 se publicó el único plan de investigación educativa y formación del profesorado. ¿Qué opinas de esta ausencia de marco o planificación a nivel nacional?" (Universidad Isabel I, Máster de Formación del Profesorado, Innovación Docente e Iniciación a la Investigación Educativa en Geografía e Historia, UD4).
Pues opino que no es más que el reflejo de una realidad social y política, el retrato del largo, larguísimo tiempo en el que España ha descuidado su sistema educativo y el desarrollo del mismo.
En líneas generales, se puede decir que la Educación, al menos en España, ha sido vista fundamentalmente como instrumento político y arma a controlar, algo que les servía para, cuando estaban en el poder, promulgar sus ideales y moldear el pensamiento de la población ilustrada, o bien como moneda de cambio para congraciarse con la religión imperante (el catolicismo, en el caso de España), a la que se le otorgaba el control de la misma.
Esto fue particularmente notorio durante la Dictadura Franquista, en la que la educación era nacional-católica, y si bien no todos los maestros eran religiosos (esto es, sacerdotes ordenados), en esencia la educación superior tarde o temprano pasaba por instituciones religiosas como los Seminarios Mayores y Menores. El dominio de la Iglesia católica sobre la educación durante el franquismo se asentó definitivamente con el Concordato de 1953, cuyo Artículo XXVI dice textualmente:
"En todos los centros docentes de cualquier orden y grado, sean estatales o no estatales, la enseñanza se ajustará a los principios del Dogma y la Moral de la Iglesia Católica.
Los Ordinarios ejercerán libremente su misión de vigilancia sobre dichos centros docentes en lo que concierne a la pureza de la Fe, las buenas costumbres y la educación religiosa.
Los Ordinarios podrán exigir que no sean permitidos o que sean retirados los libros, publicaciones y material de enseñanza contrarios al Dogma y a la Moral católica."
Pese a que con la Transición y la llegada de la democracia se establecieron nuevas leyes y una Constitución que afirmaba la aconfesionalidad del Estado Español, la existencia del Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede 1979, todavía vigente, implica que de facto la Iglesia sigue teniendo un pie dentro de las escuelas, aunque la asignatura de Religión sea voluntaria para los alumnos (pero de obligada oferta para los centros).
Iglesia aparte, desde el inicio de la democracia casi cada nuevo Gobierno en España ha elaborado una nueva Ley educativa para sustituir a la del Gobierno anterior, sin que se haya logrado nunca un gran Pacto de Estado por la Educación de objetivos a largo plazo. Lo que, como es obvio, incluye esa ausencia de interés en planificar a nivel nacional la formación del profesorado.
Con todos estos antecedentes, lo que quiero demostrar es que a los poderes fácticos del Estado no les interesa dar estabilidad y regulación a la Educación, puesto que esta sigue siendo vista como una poderosa baza electoral y una herramienta, y por otro lado la perpetuación de estigmas sociales contra el profesorado y la educación académica hace que la sociedad en su conjunto tampoco haya exigido estos arreglos, o sean conscientes siquiera de lo necesarios que son.
Así pues, mi conclusión es que la ausencia de un marco formativo adecuado para los docentes en España se debe a varios factores, siendo dos de los más importantes el interés de los poderes políticos por controlar la educación y poder cambiarla cada vez que llegan al poder, y el desinterés o directamente desconocimiento por parte de la población de las carencias del sistema de formación docente junto con una serie de prejuicios que devalúan el prestigio social de la profesión.