domingo, 13 de marzo de 2022

Me presento

 Saludos, lector que por primera vez reclamas en el mar de mis escritos.


    Te doy la bienvenida a este pequeño espacio de reflexión personal, donde quiero plasmar mis pensamientos sobre el ejercicio de la docencia y todo lo que la rodea. Dar recomendaciones de aquello que creo que funciona a la hora de ayudar a tus alumnos, comentar curiosidad o debatir sobre los cambios que el sistema educativo necesita, aquí hallarás todo eso y mucho más.


    Si deseas debatir e investigar conmigo, estaré encantada de que lo hagas, y que con nuestro comentarios construyamos nuevos y profundos puntos de vista, soluciones y propuestas.

  

    Entra con el respeto, la empatía, la integración, la heterogeneidad y la equidad de derechos, deberes y oportunidades como tus tarjetas de presentación, por favor. De lo contrario, puede que este no sea tu lugar.


    Bienvenido a mi rincón de pensar.



Cuando lo llaman "Historia Mundial" pero en realidad se llama "Historia Europea"

     Porque reconozcámoslo, eso pasa constantemente, y está mal. La gente actúa como si los países no tuvieran Historia antes de que los europeos nos asomásemos a sus costas, cuando en realidad en ciertas épocas estábamos retrasados con respecto a países de otros continentes.

    Una de las razones que me llevó a estudiar Historia en mi juventud fue que me enamoré del Antiguo Egipto y del Japón clásico. Devoraba cualquier material que cayera en mis manos sobre esos temas, los profundizaba, los estudiaba por puro gusto y placer. Mi disgusto fue mayúsculo al comprobar que no sólo en el instituto, también en la universidad se ignoraban casi por completo todos los continentes excepto el europeo, y el americano una vez hay en él presencia europea. La historia del Antiguo Egipto, con sus 3000 años de evolución y toda la herencia que los griegos les deben, fue despachada en dos clases, para luego dedicar un trimestre entero únicamente a Grecia y Roma. Cuando por fin llegué al año en que podías elegir asignaturas, comprobé que ni siquiera entre las optativas había opción´n a escapar del europeísmo.

    Han pasado años, y veo que nada ha cambiado.

    Y aunque es comprensible que Europa tiene mucha Historia por contar, eso no justifica la eterna excusa de "es que perderíamos mucho tiempo explicando la Historia de otros continentes". como si esa Historia no importase, no tuviera su huella y su lugar.

    Hoy en día vivimos en un mundo heterogéneo y global. Eso debería reflejarse en nuestra enseñanza de su Historia, sobre todo si de verdad queremos inculcar la idea de igualdad a nuestros alumnos. Porque seguir identificando "universal" con "europeo-estadounidense" es seguir diciendo, aunque no sea con palabras, que el resto de las culturas son secundarias. Como docentes, debemos reclamar un cambio y que se nos permita diversificar los contenidos de nuestra asignatura, del mismo modo que el mundo se ha diversificado y se ha vuelto multicultural.

    Tendamos puentes entre culturas valorando la de los demás como valoramos la nuestra desde los primeros años educativos. Hablemos a nuestros alumnos de otras partes del mundo y mostrémosles su poso en la Historia.


    ¿Qué pensáis vosotros? ¡Debatamos en los comentarios!

Cuando de aquellos polvos, estos lodos: una actividad investigadora

     El mundo académico a menudo es visto con rechazo por la gente joven (y no tan joven). Pienso que a menudo esto se debe a que no es un mundo a priori divertido: no todo el mundo encuentra placer en textos complejos y densos ni en un formalismo que insiste, o al menos eso parece, en nunca usar el humor o el lenguaje informal. Da la impresión de que los académicos creen que eso le resta valor por restarle solemnidad, cosas que no es en absoluto cierta.


    Por ello, hablemos de una actividad aplicable a la investigación histórica que puede adaptarse al alumnado de cualquier edad, porque parte de un juego infantil: las palabras encadenadas.


    La Historia puede ser vista, en su conjunto, como un largo suceso de hechos encadenados: todo lo que ocurre se debe a algo que ocurrió anteriormente, todo tiene una explicación (que no una justificación) en un hecho o acción anterior, o en la suma de varios. Y hacérselo ver a los alumnos, hacerles que se pregunten el por qué, es lo que nos puede permitir hacerles ver este aprendizaje como un juego.


    Ya que del mismo modo que...




Ocurre que...






... aunque en realidad esto último es más complejo y tiene más "pasos encadenados" intermedios, por supuesto. Pero sirve de analogía para mostrar algo que es muy evidente pero que, sin embargo, rara vez es visto en las clases de Historia de los institutos. 
    

    A menudo por falta de tiempo, este encadenamiento no se hace contando la secuencia de acontecimientos, si no mediante cronologías. Un hecho sucede a continuación de otro, sin más explicación, lo que lleva a la desidia de un alumnado que se ve memorizando datos sin digerirlos ni integrarlos, y por supuesto, sin que les despierte el interés. A veces se da por sentado que "cae de cajón", si se me permite usar el modismo popular que una cosa pasó por culpa de otra, pero esto es tan peligroso como dar por sentado que porque un niño sabe usar un móvil, es consciente sin que se le explique del uso responsable, de los peligros del mundo digital, y de sus trampas.


    Por lo que, en mi opinión, es preciso enseñar a los alumnos por qué ocurren las cosas y, más importante aún, no hacerles sentir que son tontos por no verlo claramente. Recordad siempre que el que sea evidente para vosotros no significa que sea evidente para todos, y que hacer sentir tonto a alguien por preguntar algo sólo servirá para que se abstenga de preguntar en el futuro.


    Si queremos inculcarles interés y pasión por la actividad investigadora a los jóvenes de hoy en día, actividades como los" hechos de la Historia encadenados" pueden resultar mucho más eficientes que sobrecargarlos con tecnicismos y datos memorísticos. Es por ello que os animo, docentes que leáis esto, a poner en práctica el "aprender jugando" incluso con vuestro alumnado más mayor, y que sigáis innovando en esa dirección, con el fin de hacer que aprender sea, para los alumnos, un gusto y no un castigo.


¡Porque nadie aprende más rápido y mejor que el que tiene ganas de saber más!



Cuando la desidia de un país por su educación es sutilmente evidente

    "En la historia de la educación en España, la Administración pública ha desarrollado escasos planes de formación en investigación educativa. Así, en 1989 se publicó el único plan de investigación educativa y formación del profesorado. ¿Qué opinas de esta ausencia de marco o planificación a nivel nacional?" (Universidad Isabel I, Máster de Formación del Profesorado, Innovación Docente e Iniciación a la Investigación Educativa en Geografía e Historia, UD4).


  Pues opino que no es más que el reflejo de una realidad social y política, el retrato del largo, larguísimo tiempo en el que España ha descuidado su sistema educativo y el desarrollo del mismo.


    En líneas generales, se puede decir que la Educación, al menos en España, ha sido vista fundamentalmente como instrumento político y arma a controlar, algo que les servía para, cuando estaban en el poder, promulgar sus ideales y moldear el pensamiento de la población ilustrada, o bien como moneda de cambio para congraciarse con la religión imperante (el catolicismo, en el caso de España), a la que se le otorgaba el control de la misma.


    Esto fue particularmente notorio durante la Dictadura Franquista, en la que la educación era nacional-católica, y si bien no todos los maestros eran religiosos (esto es, sacerdotes ordenados), en esencia la educación superior tarde o temprano pasaba por instituciones religiosas como los Seminarios Mayores y Menores. El dominio de la Iglesia católica sobre la educación durante el franquismo se asentó definitivamente con el Concordato de 1953, cuyo Artículo XXVI dice textualmente:



    "En todos los centros docentes de cualquier orden y grado, sean estatales o no estatales, la enseñanza se ajustará a los principios del Dogma y la Moral de la Iglesia Católica.

    Los Ordinarios ejercerán libremente su misión de vigilancia sobre dichos centros docentes en lo que concierne a la pureza de la Fe, las buenas costumbres y la educación religiosa.

    Los Ordinarios podrán exigir que no sean permitidos o que sean retirados los libros, publicaciones y material de enseñanza contrarios al Dogma y a la Moral católica."


    Pese a que con la Transición y la llegada de la democracia se establecieron nuevas leyes y una Constitución que afirmaba la aconfesionalidad del Estado Español, la existencia del Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede 1979, todavía vigente, implica que de facto la Iglesia sigue teniendo un pie dentro de las escuelas, aunque la asignatura de Religión sea voluntaria para los alumnos (pero de obligada oferta para los centros).


    Iglesia aparte, desde el inicio de la democracia casi cada nuevo Gobierno en España ha elaborado una nueva Ley educativa para sustituir a la del Gobierno anterior, sin que se haya logrado nunca un gran Pacto de Estado por la Educación de objetivos a largo plazo. Lo que, como es obvio, incluye esa ausencia de interés en planificar a nivel nacional la formación del profesorado.


    Con todos estos antecedentes, lo que quiero demostrar es que a los poderes fácticos del Estado no les interesa dar estabilidad y regulación a la Educación, puesto que esta sigue siendo vista como una poderosa baza electoral y una herramienta, y por otro lado la perpetuación de estigmas sociales contra el profesorado y la educación académica hace que la sociedad en su conjunto tampoco haya exigido estos arreglos, o sean conscientes siquiera de lo necesarios que son.


    Así pues, mi conclusión es que la ausencia de un marco formativo adecuado para los docentes en España se debe a varios factores, siendo dos de los más importantes el interés de los poderes políticos por controlar la educación y poder cambiarla cada vez que llegan al poder, y el desinterés o directamente desconocimiento por parte de la población de las carencias del sistema de formación docente junto con una serie de prejuicios que devalúan el prestigio social de la profesión.

Cuando la tecnología puede ser tu aliada y la de tus alumnos

    No hay mucho que yo pueda añadir al excelente artículo de Educación 3.0. sobre canales digitales que ayudan a la difusión de la Historia... pero lo intentaré, así que visita primero su artículo, y luego vuelve.

10 canales de Youtube que ayudan a aprender Historia


    Ahora que los has visto... ¿detectas un patrón común? Efectivamente, todos ellos recurren a muchos de los elementos considerados claves en la comunicación con los llamados "nativos digitales": agilidad, dinamismo, lenguaje desenfadado sin que por ello deba ser necesariamente informal o vulgar, y un uso amplio de imágenes, gráficos y colores. Son una forma de transmitir alejada del academicismo clásico, que emplea un lenguaje recargado y solemne empeñado en hacer hincapié en la memorística de fechas, cronologías y nombres.


    Que las redes sociales sean tus aliadas a la hora de plantear y elaborar proyectos tanto para ti como para tus alumnos: nunca se sabe si seréis el próximo fenómeno viral que ayude a cientos de chavales alrededor del globo a estudiar, aprender y mejorar sus notas al tiempo que se divierten y, en caso de que sean ellos quienes elaboren dichos contenidos, aprendan a investigar, sintetizar, manejar tecnología de forma responsable, y crear.


    Estos métodos son ideales para la transmisión efectiva y  espolear el interés y curiosidad de los jóvenes, nadie lo duda, y, dado que la grabación y edición de vídeos no son mi fuerte, yo me decanto por una cuenta de Twitter donde narrar, a mi desenfadado modo, hechos históricos que me parecen curiosos, relevantes, o simpáticos.


¡Así que os invito a leer a esta "profesora algo loca" en NoTengoPruebas (pero tampoco dudas)!

Cuando la innovación metodológica docente necesita tecnología... o no

    Hoy en día se habla mucho de las TICS (Tecnologías de la Información y la Comunicación). Y es lógico: en el primer mundo, su presencia es ubicua y ya están consideradas como una parte más de la vida cotidiana. Los dispositivos digitales, las pantallas y los motores de búsqueda están alcanzando la consideración de "imprescindibles" en numerosos ámbitos, incluso se debate enormemente acerca de la iniciación de los niños en las mismas: algunos sectores consideran que negarles el acceso a lo digital es aislarlos socialmente (teoría con la que quien esto escribe no concuerda en absoluto, pero esto es tema para otro debate).


    Dicho esto... ¿las nuevas metodologías de enseñanza necesitan, imperativamente, las TICS? Opino que no. Es cierto que la tecnología ofrece una serie de herramientas y posibilidades que ayudan a estimular al alumnado y a preparar ejercicios, prácticas y actividades acordes a estos nuevos métodos, como la gamificación o el aprendizaje mediante proyectos grupales (que ya existía antes, pero que es mucho más fácil de llevar a cabo y coordinar a sus integrantes si se usan las TICS).


    Pero esto no significa que sin ellas no se pueda. La creatividad, el ingenio y un poco de mañana manual puede muchas veces suplir a pantallas y dispositivos, enseñando de paso a los alumnos la puesta en uso y el valor del trabajo artesano manual y fomentando su autonomía, al no depender siempre de un aparato digital. Además, este recursos es ideal para aquellos centros educativos y países que no pueden permitirse tecnificar sus aulas  cuya población carecer de acceso generalizado a los dispositivos digitales (no olvidemos que en muchos países son un lujo).


    De hecho, la OECD (Organisation for Economic Co-Operation and DevelopmentOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en castellano) elaboró un informe en 2015 (consultable aquí) que indicaba que una fuerte inversión tecnológica en las aulas no se correlacionaba con mejoras significativas en los informes PISA y que, de hecho, algunos países incluso empeoraron su rendimiento. No deja de ser significativo que países con altos rendimientos (Finlandia, Corea del Sur, Japón) sigan incluyendo en sus programas formativos numerosas actividades manuales como caligrafía tradicional, o enseñen a leer mediante dibujos y un piano para acompañar a los alumnos cantando las letras.


    Un muy buen ejemplo de que se puede jugar y aprender sin usar nada más que un lápiz, papel, libros y creatividad son los juegos de rol, cada vez más en boga y avalados por diversos estudios (Exploring the Use of Role-playing Games in Education, de Richard Heinz Patrick Prager, Role-playing Games Used as Educational and Therapeutic Tools for Youth and Adults, de W. A Hawkes-Robinson), que no sólo son una estupenda herramienta para enseñar tanto Histria como Matemáticas, si no que también desarrollan y fomentan el trabajo en equipo, la creatividad, el pensamiento lateral, la resolución de problema, la empatía, la toma de decisiones, el sentido de la responsabilidad y la consecuencia de los propios actos y el aprendizaje por experiencias, aunque sean teóricas y narradas. Todo ello mediante una actividad sumamente divertida y que se puede realizar en prácticamente cualquier parte, por muy escasos que sean los medios de los que se disponga. Y además ayudan a la integraci´n de alumnos tímidos o con necesidades educativas especiales. Yo los he probado con excelentes resultados y los recomiendo ampliamente.


    Evidentemente, con esto tampoco quiero decir que las TICS no sean buena so necesarias. Vivimos en un mundo cada vez más tecnificado, así que por supuesto que es necesario que el alumnado sepa desenvolverse en dichos campos. Sencillamente, no deberíamos irnos al otro extremo con ellas: en el término medio está la virtud. Sepamos usar nuestros dispositivos y nuestras manos también, para salir siempre del paso y que nuestros alumnos salgan también, listos para afrontar el mundo en todas sus facetas.

Cuando la historia puede ser una historia... tan divertida como real

     Porque la Historia no tiene que ser, en palabras de  Ángel Lombardi (2000), una historia "de acontecimiento en donde prevalece lo heroico y lo individual; [una] historia eminentemente política y anecdótica, eurocéntrica y europeísta, anclada en la vieja cronología (Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea); un tiempo histórico estructural y orgánicamente discontinuo, anclado en un pasado muerto y en donde sistemáticamente se rehúye la contemporaneidad. Historia aséptica, neutral, acrítica y anticientífica. De allí que la historia escolar y cierta historia académica sea percibida como algo ajeno e inútil."


    Y esto lo demuestran personas como Cristina Domenech, capaz de contar de una forma que arranca lágrimas de risa que las personas LGTBI+ llevan literalmente siglos luchando por poder vivir libremente y siendo en algunos casos, de paso, artistas eminentes y figuras influyentes de su época...




    O el conocido blog "Historias de la Historias", que como el propio subtítulo dice, es "la historia contada de otra forma"...



Blog Historias de la Historia


    Incluso videojuegos didácticos con los que aprender sin darte cuenta: conocer la historia y el estilo de vida del Imperio Egipcio desde sus humildes inicios nagadienses hasta los impresionantes hipogeos de Valle de los Reyes con el Phara-oh, o descubrir las costumbres, sociedad y política de la Antigua Roma en "Libertus, ruta hacia la libertad" (¡ambientado en la Bética hispana!).








¿Quién dijo que aprender Historia era siempre aburrido?

Me presento

 Saludos, lector que por primera vez reclamas en el mar de mis escritos.     Te doy la bienvenida a este pequeño espacio de reflexión person...