El mundo académico a menudo es visto con rechazo por la gente joven (y no tan joven). Pienso que a menudo esto se debe a que no es un mundo a priori divertido: no todo el mundo encuentra placer en textos complejos y densos ni en un formalismo que insiste, o al menos eso parece, en nunca usar el humor o el lenguaje informal. Da la impresión de que los académicos creen que eso le resta valor por restarle solemnidad, cosas que no es en absoluto cierta.
Por ello, hablemos de una actividad aplicable a la investigación histórica que puede adaptarse al alumnado de cualquier edad, porque parte de un juego infantil: las palabras encadenadas.
La Historia puede ser vista, en su conjunto, como un largo suceso de hechos encadenados: todo lo que ocurre se debe a algo que ocurrió anteriormente, todo tiene una explicación (que no una justificación) en un hecho o acción anterior, o en la suma de varios. Y hacérselo ver a los alumnos, hacerles que se pregunten el por qué, es lo que nos puede permitir hacerles ver este aprendizaje como un juego.
Ya que del mismo modo que...
A menudo por falta de tiempo, este encadenamiento no se hace contando la secuencia de acontecimientos, si no mediante cronologías. Un hecho sucede a continuación de otro, sin más explicación, lo que lleva a la desidia de un alumnado que se ve memorizando datos sin digerirlos ni integrarlos, y por supuesto, sin que les despierte el interés. A veces se da por sentado que "cae de cajón", si se me permite usar el modismo popular que una cosa pasó por culpa de otra, pero esto es tan peligroso como dar por sentado que porque un niño sabe usar un móvil, es consciente sin que se le explique del uso responsable, de los peligros del mundo digital, y de sus trampas.
Por lo que, en mi opinión, es preciso enseñar a los alumnos por qué ocurren las cosas y, más importante aún, no hacerles sentir que son tontos por no verlo claramente. Recordad siempre que el que sea evidente para vosotros no significa que sea evidente para todos, y que hacer sentir tonto a alguien por preguntar algo sólo servirá para que se abstenga de preguntar en el futuro.
Si queremos inculcarles interés y pasión por la actividad investigadora a los jóvenes de hoy en día, actividades como los" hechos de la Historia encadenados" pueden resultar mucho más eficientes que sobrecargarlos con tecnicismos y datos memorísticos. Es por ello que os animo, docentes que leáis esto, a poner en práctica el "aprender jugando" incluso con vuestro alumnado más mayor, y que sigáis innovando en esa dirección, con el fin de hacer que aprender sea, para los alumnos, un gusto y no un castigo.
¡Porque nadie aprende más rápido y mejor que el que tiene ganas de saber más!
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