Porque reconozcámoslo, eso pasa constantemente, y está mal. La gente actúa como si los países no tuvieran Historia antes de que los europeos nos asomásemos a sus costas, cuando en realidad en ciertas épocas estábamos retrasados con respecto a países de otros continentes.
Una de las razones que me llevó a estudiar Historia en mi juventud fue que me enamoré del Antiguo Egipto y del Japón clásico. Devoraba cualquier material que cayera en mis manos sobre esos temas, los profundizaba, los estudiaba por puro gusto y placer. Mi disgusto fue mayúsculo al comprobar que no sólo en el instituto, también en la universidad se ignoraban casi por completo todos los continentes excepto el europeo, y el americano una vez hay en él presencia europea. La historia del Antiguo Egipto, con sus 3000 años de evolución y toda la herencia que los griegos les deben, fue despachada en dos clases, para luego dedicar un trimestre entero únicamente a Grecia y Roma. Cuando por fin llegué al año en que podías elegir asignaturas, comprobé que ni siquiera entre las optativas había opción´n a escapar del europeísmo.
Han pasado años, y veo que nada ha cambiado.
Tendamos puentes entre culturas valorando la de los demás como valoramos la nuestra desde los primeros años educativos. Hablemos a nuestros alumnos de otras partes del mundo y mostrémosles su poso en la Historia.
¿Qué pensáis vosotros? ¡Debatamos en los comentarios!
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