Porque la Historia no tiene que ser, en palabras de Ángel Lombardi (2000), una historia "de acontecimiento en donde prevalece lo heroico y lo individual; [una] historia eminentemente política y anecdótica, eurocéntrica y europeísta, anclada en la vieja cronología (Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea); un tiempo histórico estructural y orgánicamente discontinuo, anclado en un pasado muerto y en donde sistemáticamente se rehúye la contemporaneidad. Historia aséptica, neutral, acrítica y anticientífica. De allí que la historia escolar y cierta historia académica sea percibida como algo ajeno e inútil."
Y esto lo demuestran personas como Cristina Domenech, capaz de contar de una forma que arranca lágrimas de risa que las personas LGTBI+ llevan literalmente siglos luchando por poder vivir libremente y siendo en algunos casos, de paso, artistas eminentes y figuras influyentes de su época...
O el conocido blog "Historias de la Historias", que como el propio subtítulo dice, es "la historia contada de otra forma"...
Incluso videojuegos didácticos con los que aprender sin darte cuenta: conocer la historia y el estilo de vida del Imperio Egipcio desde sus humildes inicios nagadienses hasta los impresionantes hipogeos de Valle de los Reyes con el Phara-oh, o descubrir las costumbres, sociedad y política de la Antigua Roma en "Libertus, ruta hacia la libertad" (¡ambientado en la Bética hispana!).


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